Cómo Tener Confianza Inquebrantable en Todo Momento y en Cualquier Situación. 
Aunque Tu Cabeza Esté Jugando En Tu Contra el 99% de las veces. 
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¡Oye tú! Es posible que si estás leyendo esto, creas que eres una persona retraída, aburrida, insegura o antisocial. 

Es horrible sentir que no importas, que eres invisible y que no hay nada de especial en ti. Y es peor aún si te sientes rechazado por tus compañeros, tu familia o tus conocidos.

¿Te ha pasado que a menudo confunden tu timidez con falta de educación y la mayor parte de las veces, tu cabeza actúa como una fábrica de inseguridades que te autosabotean y te hace sentir cansado y agobiado la mayor parte del tiempo ?

En el mundo real parece que todo está bien, pero dentro de tu cabeza, todo se siente como una tormenta que te abruma, aterra y paraliza. ¿Te ha ocurrido?

¿Socializar te cuesta trabajo? ó en ocasiones, cuando asistes a eventos sociales, ¿sueles beber más tragos para encontrar la forma de callar a la voz en tu cabeza y ser más sociable? 

Si has hecho esto, seguramente sabes que parece funcionar por unos momentos, aunque luego amaneces con resaca y con un gran sentimiento culpa por cosas que dijiste o hiciste la noche anterior. 

Si te ha pasado esto, sabes que cuando tienes baja confianza y fobia social, quieres socializar pero no sabes cómo. Así que sin darte cuenta, prefieres rechazar a ser rechazado. Es por eso que, en ocasiones, puedes llegar a comportarte de manera extraña con desconocidos, lo que hace que luego te sientas mal.

No sé tú, pero a mí me molestaba bastante que me dijeran “Alex tienes que ser más seguro”, pero nunca me decían cómo. Las personas suelen tener buenas intenciones, pero usualmente dan consejos muy poco prácticos. Yo quería sentir más confianza en mí mismo, realmente quería, pero no sabía cómo. Me sentía atrapado en una cárcel sin llave.


Me sentía frustrado cuando me daba cuenta de todo lo bueno en la vida que me estaba perdiendo por ser inseguro.

Odiaba los problemas innecesarios y angustias inútiles que vivía día con día por no saber manejar mis emociones y pensamientos. 

Mi cabeza actuaba como un verdugo que todos los días estaba torturándome, y diariamente llegaban a mí ideas autodestructivas como:

“Soy aburrido”. “Soy poco interesante”. ”Soy estúpido”. “A nadie le importo”. “No tengo propósito”. “Nadie quiere ser mi amigo”. “Nadie se fijaría en mí”. “Soy un fracaso” . “No soy bueno en nada” 

Lo peor de todo, es que me acostumbré tanto a decirme estas cosas, que se volvió mi realidad. 

Quería sentirme mejor, pero me daba miedo pedir ayuda; no quería ser una carga.

 Desde pequeño viví acoso escolar. No tenía amigos y nunca tuve el apoyo de ninguno de mis maestros. 

De hecho, en ese entonces no existía como tal (o no había llegado a México) el término de “bullying” y mucho menos existía una consciencia sobre lo terrible que es y los daños psicológicos que causa. 

Así que por ignorancia de la directora y la de los maestros, el acoso que vivía día con día, estaba normalizado. Recuerdo incluso que alguna vez, la directora (que era una maldita infeliz) me dijo: “Alex, si todos te molestan, quizás entonces el problema eres tú”. 

¿Te podrías imaginar cómo terminó de pudrirme la cabeza el comentario de la directora cuando me dijo tal cosa?
 
Crecí sin amigos, con miedo a vivir, a socializar y sintiéndome como un bicho raro. Nunca hice algo para lastimarme o ponerme en riesgo, pero las ideas suicidas que llegaban a mi cabeza eran recurrentes. 
Sentía que nadie me quería, que no era importante, que sólo estorbaba y que el mundo estaría mucho mejor sin mí. 

Todos me habían hecho creer que había algo mal en mí. Yo estaba desesperado por agradarle a los demás. 

Quería dejar de sentirme inseguro y mal por ser quien era. La mayor parte de mi tiempo estaba triste, lleno de ansiedad y asustado; sentía que el mundo estaba en mi contra y me amenazaba constantemente y si alguien se acercaba de buena gana, pensaba que se quería aprovechar de mí de algún modo. Y al llegar a mi casa, me sentía agotado, mental y emocionalmente. 

Tenía mucho miedo de ir a la escuela, sólo quería desaparecer. 

Afortunadamente, un día, mi padre nos dio la noticia de que nos mudaríamos de ciudad, así que me alegré porque no tendría que volver a ver a los idiotas acosadores de mis compañeros y maestros.

Cuando fue mi primer día de clases en mi nueva escuela, en la nueva ciudad, me sentía entusiasmado, pero también terriblemente nervioso. Para mi suerte, todo el mundo me ignoró (después de que me molestarán de lunes a viernes por años, el sentirme ignorado era un alivio). 


Por ser el chico nuevo, nadie me habló. Sólo un compañero llamado “Asís”. Debo admitir que aunque agradecí que él haya interactuado conmigo, también sé que lo hizo por lástima. 

Hablé con él y al cabo de unos minutos, supe que había encontrado a mi primer amigo en la escuela. 

Pasaron los días y me fui relacionando poco a poco con los demás compañeros. Tenía miedo de hacer o decir algo tonto, ser rechazado por ellos y vivir otra vez la misma historia. Me sentía como un soldado cuidando cada paso en un campo minado. 

Mis compañeros extrovertidos me intimidaban. Envidiaba mucho verlos socializar y divertirse con los demás. 

Envidiaba verlos manejar su ansiedad social mejor que yo. Quería divertirme, tener amigos, sentir que le agradaba a los desconocidos para que quisieran conocerme más y tenía muchas ganas de tener novia. 

Al paso del tiempo, comencé a darme cuenta de lo cansado que estaba siendo para mi cabeza y mi ánimo, vivir siempre pensando en agradar o no disgustar a los demás. 

Me puse a pensar en todo lo que me estaba perdiendo por ser tan inseguro, temeroso y asustadizo y entendí que si seguía así, mi vida iba a ser bastante aburrida. Realmente me di cuenta de que no estaba viviendo, sino sobreviviendo. 

Así que me dije a mi mismo: 

“Si normalmente le caigo mal a todos, no tengo nada que perder, seré como yo quiera ser”

Fue así como me decidí a cambiar quién era para convertirme en quien yo quería ser. 

Ahí fue cuando me di cuenta de algo…

No tenía idea de quién era realmente y tampoco estaba tan seguro de saber en quién quería convertirme. 

Si tenía usualmente el ánimo por los suelos, ese fue uno de los días en dónde me sentí más idiota y derrotado que nunca. ¡Cómo había sido posible eso! 

No sabía nada de mí. Había estado tan “ocupado” pensando en lo que los demás pensaban de mí, que yo realmente no me conocía. 

No sabía cuál era mi música favorita, ni mi película favorita, no tenía pasatiempos, no leía, no sabía que me apasionaba y tampoco tenía sueños. 

¡Era una persona sin identidad clara!

Así que me senté en la cama y me eché a llorar. Me sentía como una basura, vacío y estúpido por ni siquiera conocerme. 

Ya que se me pasó el coraje. Pensé que tenía que hacer algo pronto para poder construir una identidad y definir una personalidad. Me sentía como una hoja en blanco, pero arrugada. 

 Al finalizar el ciclo escolar, mi madre mencionó que había escuchado que estaba por comenzar un curso de verano de teatro y me dijo: 

“Hijo deberías ir. Quizás pueda ser un buen pasatiempo durante las vacaciones”

Al principio me negué, pero después de que me insistiera 3 veces, me diera cuenta de lo aburrido que estaría sin hacer nada y me sintiera culpable por no estar haciendo nada por construir mi nueva identidad, acepté cedí y me inscribí. 

Eran 5 horas, desde la mañana hasta la tarde. Empezaba con una hora de dibujo, una hora de baile, otra de canto y dos de teatro. 

Un día en la clase de teatro, la maestra nos enseñó una forma de darle vida a un personaje a través de un sistema llamado “Sistema Stanislavski” conocido popularmente en el mundo actoral como “el método”.

Konstantín Stanislavski

En palabras de Wikipedia: 

“El sistema de “el método” creado por Konstantín Stanislavski, cultiva lo que él llama el “arte de experimentar” (que él contrasta con el “arte de representar”). Su técnica moviliza el pensamiento consciente y la voluntad del actor, para activar otros procesos psicológicos menos controlables de manera indirecta, como la experiencia emocional y el comportamiento subconsciente”

En otras palabras, se trata de tratar de vivir lo más parecido aquello que haya vivido el personaje para poderlo interpretar mejor y por consecuencia, pensar como el personaje. 

Por ejemplo, el famoso actor ganador del Oscar, Jared Leto que tiene una complexión delgada, engordó naturalmente para un papel. 

Cualquier otro actor simplemente hubiera usado una barriga falsa, sin embargo el alteró su cuerpo para vivir emocionalmente y psicológicamente lo que vive una persona con sobrepeso. 

 ¡Entonces ahí fue cuando tuve un momento de iluminación y pensé! ...

“Quizás puedo usar este método para dejar de torturarme mentalmente y así poder convertirme en una persona interesante, divertida y con una gran personalidad”
 
Sentía que había descubierto lo más valioso de mi vida. Pensé que si ponía en práctica lo aprendido en la clase de teatro -sobre el método de Stanislavski- en mi vida personal, podría liberarme de muchos traumas emocionales. 

Así que lo primero que hice, fue ver películas divertidas que trataban sobre fiestas y también vi algunas que fueran de “Bad boys”. 

 
Primero, porque tenía la mala idea de que debía de comportarme como un “bad boy” para tener novia.

Segundo, porque quería saber cómo actuar si de pronto a mis nuevos compañeros se les ocurría un día molestarme y acosarme en la escuela. 
 
Desde que empecé a hacer eso, las cosas comenzaron a cambiar, las clases de teatro y el método Stanislavski me estaban ayudando a construir mi autoestima. Poco a poco, me empecé a atrever a decir cosas tontas divertidas y ya no tenía tanto miedo si eran chistosas o no. 
 
A veces eran divertidas y me sentía bien; otras veces las personas ignoraban mi comentario y sólo pensaba para mis adentros “no pasa nada, seguirán siendo mis amigos”.
 
Podría decir que ese verano fue mi nacimiento. Tuve mi tan esperado círculo de amigos y mi primer novia. Lo que estaba haciendo, era dejar de pensar como Alejandro “el sin identidad” y comencé a ser más consciente de mis pensamientos para pensar y actuar como Alejandro “el chingón” 
 
Me propuse escuchar música que me hiciera sentir poderoso y hacer cosas que me permitieran socializar aunque fuera un poco. 

Empecé a actuar más relajado (aunque por dentro estuviera torturándome), practicaba constantemente salirme de mi cabeza y pensar como la persona en la que me quería convertir. 

Todo aparentemente iba funcionando bien; pero aún había un problema.

Estaba sintiéndome diferente y comparado a mi versión anterior, había una mejoría bastante notable. 
Mis acciones eran en su mayoría las de una persona relativamente sociable y me atrevía a hacer muchas cosas que antes no. 

Por ejemplo: Ya podía dar mi opinión enfrente de todo el salón y atreverme a decirle “Hola mucho gusto” a los amigos de mis amigos, en vez de congelarme, quedarme callado y lucir antisocial; pero en mi cabeza aún había ideas que actuaban como parásitos que comenzaban a devorar mi mente y me autosabotean. Había situaciones en las que me paralizaba y me convertía en una víctima de mi cabeza.

O había ocasiones en dónde estaba bien; pero de pronto, algo me recordaba a una experiencia negativa y comenzaba a actuar de manera extraña. 

Me pasaba también que trataba de mostrarme abierto con todos, pero si veía a una mujer que me gustaba, empezaba a contaminarme la cabeza diciéndome: “Seguro nunca se fijaría en mí” o “seguramente ella es una pesada y me va a tratar mal”. Así que en lugar de actuar naturalmente como lo hacía con todos, me comportaba como una persona nefasta.

No quería buscar ayuda, porque era en ese entonces demasiado orgulloso. Me costó trabajo entender que buscar ayuda es un signo de seguridad y madurez y no de debilidad como yo creía. 

Anteriormente, el viejo Alejandro se hubiera puesto a llorar, resignado y tirado al drama, pero el nuevo Alejandro tenía un mejor plan. 

Decidí empezar a buscar información sobre cómo cambiar los pensamientos negativos y cómo lidiar con las ideas que a veces nos autosabotean. Consumí horas de videos sobre cómo cambiar de hábitos, mejorar mis habilidades sociales y programar mi cabeza para sentirme más tranquilo y confiado. 

Quería ser lo más congruente posible entre el Alejandro que yo mostraba y el Alejandro que yo era cuando estaba solo. Así que practiqué ser menos reactivo con la crítica y las personas. 
 
Cuando alguien me trataba mal, en vez de pensar “Es un pesado y me odia”, cambiaba mi pensamiento a “Pobre, seguro algo muy malo le está pasando para que actué injustificadamente de esa forma conmigo”.
 
Después de nutrir mi cabeza con nuevas ideas constructivas, logré sentirme mejor y poco a poco comenzó a importarme menos lo que todos pensaban de mí. Empecé a tener mejores relaciones con los demás y a realmente conocerme más. 

Ahora me sentía orgulloso de mí mismo y comencé a entender que era más importante mi propia aprobación, a tener la falsa aprobación de personas que ni me conocían, ni les importaba realmente. 

Al tiempo trabajé en mi orgullo, me atreví a ir al psicólogo y a abrirme emocionalmente con mis padres, hermana y amigos cercanos. Empecé a escucharme y a entenderme, en lugar de juzgarme y atacarme.  

Cuando me empezaba a acostumbrar a la nueva ciudad y llevaba 25 días de relación con mi primer novia, mi padre, nuevamente nos dio la noticia que nos mudaríamos otra vez. Volveríamos a nuestra ciudad de origen. 

Al regresar no tenía amigos, pero tampoco me importaba no tenerlos. En vez de mortificarme, paralizarme y tirarme al caos como anteriormente lo hubiera hecho, simplemente me entusiasmé por conocer personas nuevas y hacerme de un círculo social. 

Así que me fui a un campamento, ahí logré ampliar mi círculo de amigos y cómo ya sentía la sangre actoral por mis venas, me animé a ir a castings para salir en comerciales. Cuando entré a mi nueva escuela, ya me comportaba de manera sociable y natural. Ahora nadie me creía que había sido introvertido y tímido.  

Me sentía realizado, ya no tenía presión por caerle bien a todos, prefería agradarle a las personas correctas por quien yo era, a ganarme a las incorrectas haciendo cosas sin sentido que jugaran en mi contra. 


Después de eso, me sentí obligado (en el mejor de los sentidos) a ayudar a los demás, así que me acerqué a las personas que se sentían como alguna vez me sentí y sutilmente comencé a aconsejarlos para que pudieran quitarse esa terrible presión emocional y mental que se siente cuando eres una persona y te importa mucho el qué dirán. 



Me comencé a obsesionar con temas como comunicación no verbal, programación neurolingüística, psicología, habilidades sociales, seducción y carisma. 

Hoy puedo decirte que me siento orgulloso de mí, porque pasé de ser un adolescente retraído, a un adulto que da cursos en público, tiene un canal en Youtube de habilidades sociales para hombres, ha presentado shows de Stand Up Comedy, aparecido en televisión y tiene un círculo de amigos que ama, admira y lo hacen pasarla genial.

Pero sobre todo, soy alguien que logró liberar su cabeza de ideas destructivas que me impedían socializar y sentirme bien conmigo mismo. 

Actualmente soy Coach de Carisma y Habilidades Sociales, un apasionado del Marketing Digital, el Networking, el Copywriting y las Ventas. Y también Amante del Stand Up Comedy y el Asado Argentino. 

Todo lo que he aprendido hasta hoy me ha convertido en una mejor persona, en un mejor novio, hijo y emprendedor. Sin embargo, siempre he creído que de nada sirve lo que uno sabe, si no lo comparte. Y es por eso que me sentí obligado a hacer éste poderoso mini curso llamado: 

¿Te imaginas lo bien que se sentiría vivir sin el temor y la presión mental al qué dirán? ¿Dejar de pensar en cosas que sólo torturan tu cabeza? ¿Quitarte la idea de que no importas y eres invisible?


Podrías tener mejores amigos, una mejor pareja, sentirte libre, en control y tener paz mental. Disfrutarías plenamente tu vida y harías que tus pensamientos jugarán a tu favor y no en tu contra. 

¿Y de qué trata el curso?

Son 4 Módulos y en cada uno de ellos lograrás alcanzar una meta importante, por eso cada uno tiene su propio precio: 

Módulo 1: Reflexiones de una Mente Poderosa 

(Valor 27 USD)

Aprenderás a controlar tu cabeza, cuando comparta contigo 5 poderosas reflexiones que te harán ver la vida y tus problemas desde otra perspectiva. 

Así podrás reprogramar tus ideas y hacer que tus pensamientos jueguen en tu favor y no en tu contra. Después de lo aprendido, sentirás más plenitud y lograrás quitarle importancia a lo que piensen los demás sobre ti. 

Módulo 2: Mindsets de una Confianza Indestructible

(Valor 27 USD)

Aprenderás a adoptar una mentalidad que te permitirá ver hacia adentro y te hará sentirte libre. 

Después de lo aprendido en estos 6 videos, cambiarás las creencias tóxicas que tienes respecto a tu persona y así lograrás desarrollar una mejor visión sobre ti mismo, que te ayudará a sentirte en control, con paz mental y emocional en todo momento.

Módulo 3: Acciones Trascendentales Para Una Vida Increíble

(Valor 37 USD)

Aquí compartiré contigo las acciones puntuales que yo realicé (y aun realizó) para sentirme bien y seguro en todo momento, aunque a veces parezca que todo se está desmoronando. 

Al poner en práctica lo aprendido en estos 13 videos, te sentirás más confiado, contento y en control. Dejarás de sentir que todo es una amenaza y empezarás a cultivar los hábitos que te ayudarán a desarrollar una personalidad y una actitud que te beneficiarán en tu día a día. 

Módulo 4: Hábitos De Tú Versión Más Poderosa

(Valor 37 USD)

En estos 6 videos te mostraré la forma en la que podrás conocerte más a fondo para así explorar el mejor lado de tu personalidad. 

Dejarás de sentir que eres un extraño en el mundo. Cuando apliques lo aprendido, te comenzarás a sentir orgulloso de quién eres y sabrás cómo relacionarte con personas que realmente te aporten lo mejor. 

Aprenderás a cultivar un grandioso círculo de amigos cercanos y sabrás ponerte a prueba para fijarte nuevas metas en tu vida que te harán sentirte poderoso. 

Módulo 1: Reflexiones de una Mente Poderosa (Valor 27 USD)
Módulo 2: Mindsets de una Confianza Indestructible (Valor 27 USD)
Módulo 3: Acciones Trascendentales Para Una Vida Increíble (Valor 37 USD)
Módulo 4: Hábitos De Tú Versión Más Poderosa (Valor 27 USD)

Valor del curso 118 USD 

¡Accede al curso por tan sólo 67 USD!

BONO: ¡Actualizaciones GRATIS DE POR VIDA! 

¿Qué son las actualizaciones? 

Esta es la primer versión de mi curso y debo decir que ha sido muy bien recibido por aquellos que ya lo están tomando. Sin embargo siempre me gusta seguir invirtiendo en mi conocimiento, mi vida y mi plenitud. 

Me gusta hacer las cosas bien y cómo estoy en aprendizaje constante, porque quiero saber más de cómo funciona el cerebro y el comportamiento humano, de vez en cuando y sin costo adicional, subiré más videos a los módulos. Así que cuando entres a la plataforma encontrarás nuevo material para seguir trabajando en tí mismo. 

¡A 67 USD Sólo por Tiempo Límitado!

Mi curso no estará disponible a éste precio siempre. Únicamente estoy dándolo con este increíble descuento por lanzamiento. Quiero que te sientas mejor, que dejes de tener miedo a ser tú mismo y que te sientas seguro y contento en todo momento.

Claro que esto es a lo que me dedico y estoy en contra de devaluar mi trabajo, pero nunca olvido, que lo que más me importa es quitarte todas esas ideas que te consumen el cerebro y te generan emociones negativas. 

Quiero que un día nos encontremos en la calle, me saludes como si nos conocieramos de toda la vida y me digas: 

“Alex tomé tu curso y gracias a eso reencontré la seguridad en mí mismo y ahora estoy con mi pareja ideal” o “Estoy viviendo la vida que tanto quiero” o “Estoy feliz porque me atreví a hacer algo que me daba miedo.”

Así que te sugiero que accedas al curso ahora mismo antes de que regrese a su precio original. 

¡Valor del curso 118 USD!

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Módulo 1: Reflexiones de una Mente Poderosa (Valor 27 USD)
Módulo 2: Mindsets de una Confianza Indestructible (Valor 27 USD)
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Módulo 4: Hábitos De Tú Versión Más Poderosa (Valor 27 USD)

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